La organización ecologista denunció que fluidos y gases tóxicos provenientes de una explotación petrolera abandonada afectan suelo, agua y biodiversidad en una zona prioritaria para la conservación, ubicada a 250 km de la capital salteña, provocando la evacuación de habitantes y daños irreversibles.
Greenpeace reportó la contaminación de más de veinte hectáreas de bosque nativo en Salta como consecuencia de los fluidos y gases peligrosos emitidos por un pozo petrolero abandonado en Pozo Guardián, Lomas de Olmedo. El área, reconocida por la provincia como Ecosistema Prioritario para la Conservación (EPC), se encuentra a 250 km de la ciudad capital de Salta y reviste especial importancia por sus valores naturales y culturales.
Según la organización, en menos de seis meses la expansión de los contaminantes ha provocado la muerte de cientos de animales, el desplazamiento de decenas de familias y la degradación total del ecosistema. El desastre ambiental se ubica en la zona de transición entre las ecorregiones del Chaco Seco y la Selva de Yungas, hábitat de especies como el oso hormiguero, el pecarí labiado, el ocelote, la tortuga acuática chaqueña y aves como el ñandú, el pato criollo, el águila coronada y el halcón pecho naranja.

