Central Norte volvió a sufrir un golpe durísimo en la Primera Nacional: perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar en el estadio Padre Martearena, quedó comprometido en zona de descenso directo y, tras el partido, Adrián “Polaco” Bastía presentó su renuncia como entrenador. El ciclo se cerró con apenas dos triunfos en diez partidos y una campaña que nunca encontró rumbo.
Central Norte atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera Nacional. El Cuervo volvió a tropezar en Salta, perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar por la fecha 11 de la Zona A y, como consecuencia directa de una campaña que venía acumulando golpes, Adrián Bastía dejó de ser el entrenador del equipo.
La derrota en el estadio Padre Ernesto Martearena no fue una caída más. Fue el punto final de un ciclo que nunca logró consolidarse, que tuvo algunos pequeños signos de recuperación, pero que terminó hundido por la falta de resultados, la escasa eficacia ofensiva y una preocupante fragilidad futbolística en los partidos decisivos.
El resultado dejó al Azabache en zona de descenso directo, anteúltimo en la tabla con apenas nueve puntos. La imagen del equipo volvió a ser insuficiente: empujó, buscó, insistió, pero careció de claridad para quebrar a un rival ordenado, práctico y mucho más efectivo en los momentos determinantes.
El encuentro se presentó desde el inicio como una prueba de carácter para Central Norte. El equipo venía golpeado por la derrota ante Almirante Brown y necesitaba dar una respuesta inmediata ante su gente. El contexto era exigente: malestar de los hinchas, presión por la tabla y un rival que llegaba como uno de los equipos más incómodos de la Zona A.
Ciudad de Bolívar, recientemente ascendido a la categoría, arribó a Salta con una campaña sólida y con la condición de invicto. No era un adversario sencillo: venía de vencer a Deportivo Madryn y se había instalado en zona de clasificación, mostrando una estructura competitiva, ordenada y difícil de vulnerar.
Central Norte, en cambio, estaba obligado a ganar. Pero esa obligación no se tradujo en juego. El partido comenzó con mucha fricción en la mitad de la cancha, escasas situaciones claras y un desarrollo cerrado. Al Cuervo le costó construir desde el medio, no encontró sociedades ofensivas y volvió a padecer uno de sus grandes problemas de la temporada: la falta de profundidad.
La diferencia llegó en una de las primeras aproximaciones profundas de la visita. Agustín Paredes envió un centro desde la derecha, la pelota se desvió en Jonathan Maciel y le quedó servida a Maximiliano Gutiérrez, que definió para poner el 1-0.
A partir del gol, Ciudad de Bolívar hizo su negocio. Se ordenó, cerró espacios, redujo caminos interiores y apostó a sostener la ventaja. Central Norte adelantó sus líneas, intentó jugar más cerca del área rival, pero chocó contra sus propias limitaciones.
En el complemento, Central Norte asumió el protagonismo territorial. El equipo de Bastía cargó el área, buscó por las bandas y trató de instalarse en campo rival. Sin embargo, la reacción tuvo más empuje que fútbol.
El Cuervo mostró actitud, pero no encontró precisión. Le faltó pausa para elegir mejor, movilidad para desordenar a la defensa rival y contundencia para transformar sus aproximaciones en situaciones netas de gol.
Ciudad de Bolívar, por su parte, defendió con firmeza y tuvo en Agustín Rufinetti a una de sus piezas más importantes. El arquero visitante respondió cada vez que Central Norte logró inquietar y se transformó en una de las claves para sostener el cero.
El tramo final fue una síntesis del presente azabache: voluntad, nervios, centros, intentos aislados y una sensación de impotencia cada vez más marcada. El empate nunca llegó y el pitazo final desató una nueva crisis.
Después del partido, Adrián Bastía presentó su salida como entrenador de Central Norte. La decisión se dio inmediatamente después de la derrota ante Ciudad de Bolívar y en medio de una racha que ya no ofrecía margen.
La dirigencia confirmó la salida del técnico en un contexto de fuerte incertidumbre. El presidente Leandro Etchezar fue contundente al expresar: “No tenemos más técnico”. Además, explicó que la salida se produjo como parte de un acuerdo ya conversado con el entrenador, vinculado a la imposibilidad de encontrarle la vuelta al equipo.
La renuncia de Bastía no sorprendió por el momento deportivo, pero sí profundizó la sensación de urgencia institucional. Central Norte quedó sin entrenador, en zona roja y con la obligación de reaccionar de manera inmediata para evitar que la campaña se complique todavía más.
Tras la salida de Bastía, el plantel quedará momentáneamente bajo la conducción de Norman Juárez, ex defensor del club, quien asumirá de forma interina mientras la dirigencia define al nuevo entrenador.
La comisión directiva, encabezada por Leandro Etchezar, ya comenzó la búsqueda del reemplazante. El objetivo es resolver la situación rápidamente, teniendo en cuenta que el próximo compromiso será frente a Defensores de Belgrano, en condición de visitante.

