Juventud Antoniana sufrió una nueva derrota en el Torneo Federal A: cayó 1-0 ante Tucumán Central en Villa Alem, pese a jugar más de medio partido con un futbolista de más por la expulsión de Matías Perdigón. Benjamín Ruiz Rodríguez marcó el único gol del encuentro y dejó al Santo con varios interrogantes.
Juventud Antoniana no pudo recuperarse en Tucumán y sumó una derrota que duele por el resultado, pero mucho más por el contexto. El equipo de Germán Noce cayó 1 a 0 ante Tucumán Central, por la fecha 8 del Torneo Federal A, en el estadio del Rojo ubicado en Villa Alem, y acumuló su segunda caída consecutiva después del duro 3-0 sufrido ante San Martín de Formosa en el Martearena.
El único gol del partido lo convirtió Benjamín Ruiz Rodríguez en el segundo tiempo, luego de aprovechar un mal rechazo defensivo y vencer a Juan Cruz Nadal. Con ese tanto, Tucumán Central volvió a sumar de a tres, alcanzó las 10 unidades en la Zona 2 y emparejó la línea de Juventud, que quedó golpeado y cayó al cuarto lugar de la zona.
La derrota antoniana tiene un agravante claro: el Santo jugó más de medio partido con un hombre de más por la expulsión de Matías Perdigón, quien vio la roja por un codazo. Sin embargo, Juventud nunca pudo transformar esa superioridad numérica en dominio real, claridad ofensiva o eficacia en el área rival.
El desarrollo del encuentro estuvo marcado por un campo de juego en malas condiciones, algo que condicionó el ritmo, la precisión y la circulación de pelota. Juventud intentó hacerse fuerte desde la pelota parada, una vía lógica en un terreno donde jugar por abajo se volvió complicado. Durante el primer tiempo, el equipo salteño generó varias aproximaciones, principalmente con envíos al área y acciones detenidas, pero volvió a carecer de precisión en la definición.
El Santo llegó a Tucumán con la obligación de cambiar la imagen que había dejado ante San Martín de Formosa. En la previa, Germán Noce había trabajado variantes por el flojo desempeño del equipo en el Martearena, con la posibilidad de incluir a Martín Esparza y Matías Iglesias en la mitad de la cancha. También estaba previsto que Agustín López reemplazara al suspendido Ignacio Sanabria, quien recibió dos fechas de sanción por su expulsión frente al conjunto formoseño.
Del otro lado, Tucumán Central también llegaba golpeado tras perder 3-0 ante Sol de América en Formosa. Walter Arrieta movió piezas para recuperar solidez, con los regresos de Patricio Krupoviesa y Franco Barrera, además de la presencia de Valentín Montenegro en ataque junto a Benjamín Ruiz Rodríguez.
La expulsión de Matías Perdigón parecía abrirle una puerta importante a Juventud Antoniana. Con superioridad numérica y mucho tiempo por delante, el Santo tenía la posibilidad de manejar el partido con paciencia, ensanchar la cancha y obligar a Tucumán Central a retroceder.
Juventud tuvo la pelota durante varios tramos, empujó y buscó acorralar al local, pero le faltó profundidad. El equipo salteño volvió a mostrar problemas para resolver en los últimos metros. No tuvo la pausa necesaria para generar una jugada limpia, ni la contundencia para aprovechar las situaciones que consiguió.
Tucumán Central, en cambio, entendió el partido desde la resistencia y la oportunidad. Con uno menos, el Rojo se agrupó, defendió con orden y esperó su momento para golpear. Esa diferencia de eficacia terminó siendo determinante.
A los 25 minutos del segundo tiempo, llegó la jugada que definió el partido. Juventud no logró despejar correctamente una pelota en zona defensiva y Benjamín Ruiz Rodríguez apareció para castigar el error. El delantero tucumano aprovechó el mal rechazo, quedó en posición de definición y venció a Juan Cruz Nadal para marcar el 1 a 0.
Fue un golpe durísimo para el Santo. Hasta ese momento, la sensación era que Juventud tenía el trámite relativamente controlado por la superioridad numérica, pero el fútbol volvió a castigar la falta de contundencia y las desatenciones defensivas.
El gol también ratificó el peso de Ruiz Rodríguez en Tucumán Central. Ya había sido señalado en la previa como una de las referencias ofensivas del equipo de Walter Arrieta, y terminó siendo el futbolista decisivo del encuentro.
Después del 1-0, Juventud Antoniana fue a buscar el empate. El equipo empujó, tiró centros, intentó instalarse en campo rival y acorraló a Tucumán Central durante el tramo final. Pero otra vez apareció el mismo problema: mucha intención, poca claridad.
El Santo no encontró la jugada justa para quebrar al local. Tampoco logró transformar el dominio territorial en situaciones netas suficientes. Tucumán Central se defendió con esfuerzo, sostuvo la ventaja y terminó festejando un triunfo clave para volver a acomodarse en la Zona 2.
Para Juventud, en cambio, el cierre fue frustrante. No solo perdió, sino que dejó escapar un partido que, por desarrollo y por superioridad numérica, estaba obligado a disputar de otra manera.

