Central Norte perdió ante Ferro Carril Oeste por 1-0 en Caballito, por la fecha 15 de la Zona A de la Primera Nacional, y volvió a quedar en zona de descenso. Ángel González marcó el único gol del partido en el complemento, mientras que el Cuervo tuvo una producción ofensiva alarmante: apenas un remate total y ninguno al arco.
Central Norte perdió ante Ferro por 1-0 en el estadio Arquitecto Ricardo Etcheverry y sufrió un golpe durísimo en su pelea por la permanencia. El equipo salteño, que venía de un triunfo enorme ante Racing de Córdoba, no pudo sostener la reacción y volvió a mostrar una versión preocupante: casi no generó peligro, fue dominado durante largos pasajes y terminó penúltimo en la Zona A de la Primera Nacional.
El único gol del encuentro lo convirtió Ángel González en el inicio del segundo tiempo. La jugada nació con una salida rápida de Fernando Monetti, continuó con una gran habilitación de Tomás Hoyos y terminó con González mano a mano ante Enzo Vázquez. El jugador de Ferro eludió al arquero y definió con el arco libre para marcar el 1-0 definitivo.
El partido tuvo un dominador claro desde el inicio. Ferro asumió el protagonismo, manejó mejor la pelota y encontró caminos para lastimar a un Central Norte que quedó demasiado retrasado. El equipo de Juan Manuel Sara presionó alto, movió la pelota con paciencia y buscó amplitud por los costados para desgastar al bloque salteño.
Central Norte intentó sostenerse desde el orden, pero nunca pudo construir juego. Cuando recuperó la pelota, le costó conectar pases, progresar en campo rival y generar asociaciones en ataque. El equipo de Mario Sciacqua quedó partido, demasiado lejos de los delanteros y sin presencia real en el área rival.
En la primera mitad, Ferro ya había avisado. Parisi tuvo un mano a mano que resolvió bien Enzo Vázquez, y luego Gustavo Canto ganó de cabeza y estuvo cerca de abrir el marcador. El Verdolaga acumuló centros, córners y aproximaciones, aunque le faltó precisión para irse al descanso en ventaja.
Si Central Norte llegó con vida al entretiempo fue, en buena parte, por las intervenciones de Enzo Vázquez. El arquero volvió a ser importante en un partido adverso, especialmente durante el primer tiempo y luego en el complemento, cuando Ferro encontró más espacios para aumentar la diferencia.
El propio desarrollo del partido dejó una sensación clara: el 1-0 terminó siendo corto. Ferro tuvo oportunidades para liquidarlo antes, pero entre la falta de eficacia y las respuestas del arquero azabache, el resultado se mantuvo abierto hasta el cierre.
El problema para Central fue que nunca logró aprovechar esa ventana. El Cuervo no pudo transformar el resultado corto en una posibilidad real de empate. Empujó en algunos tramos finales, pero sin claridad, sin remates al arco y sin una chance nítida que obligara a Monetti a intervenir.
El quiebre llegó a los 6 minutos del segundo tiempo. Ferro salió rápido desde el fondo, Tomás Hoyos filtró una pelota profunda y Ángel González atacó el espacio con decisión. El futbolista verdolaga quedó mano a mano, gambeteó a Vázquez y definió con el arco vacío.
Fue un gol que premió al equipo que más había buscado. También fue un golpe anímico para Central Norte, que ya venía sufriendo el trámite y quedó obligado a modificar su postura. Desde ese momento, el partido se jugó en un escenario todavía más incómodo para el Cuervo: Ferro con ventaja, con confianza y con espacios; Central obligado a salir, pero sin herramientas ofensivas suficientes.
A partir del 1-0, el equipo de Sara manejó mejor los tiempos. No se desesperó, sostuvo la posesión y obligó a Central Norte a correr detrás de la pelota. Oeste no necesitó acelerar todo el tiempo porque el resultado le permitía jugar con tranquilidad.
La gran preocupación para Central Norte fue su falta de peso ofensivo. El equipo salteño terminó el partido con un solo remate total y cero remates al arco. Ese dato resume la tarde en Caballito: el Cuervo no pudo incomodar, no pudo sostener ataques y no logró poner en riesgo el triunfo de Ferro.
Sciacqua intentó cambiar el desarrollo desde el banco, pero las variantes no dieron el efecto esperado. Central adelantó líneas más por necesidad que por convicción futbolística, pero siguió sin encontrar precisión en los últimos metros. La ocasión más clara llegó con una volea de Julián López, que se fue por encima del travesaño.
El contraste con el partido anterior fue enorme. Ante Racing de Córdoba, Central Norte había mostrado carácter, eficacia y resistencia para ganar 2-1 aun con jugadores expulsados. Frente a Ferro, en cambio, no apareció esa rebeldía futbolística. El equipo estuvo incómodo, impreciso y con muy poca capacidad para lastimar.
Con este resultado, el Cuervo quedó penúltimo y nuevamente comprometido con la permanencia. La caída en Caballito confirma que la reacción todavía no está consolidada y que el equipo necesita transformar los buenos momentos aislados en una regularidad real.
El próximo partido ante Chaco For Ever aparece ahora como una final directa. Central necesita recuperar puntos, confianza y una identidad competitiva más estable.

