Gimnasia y Tiro empató con Gimnasia de Jujuy 1-1 en el Gigante del Norte por la fecha 15 de la Zona B de la Primera Nacional. David Gallardo abrió la cuenta para el líder jujeño, pero Matías Birge apareció a los 90 minutos para darle al Albo un punto agónico en el Clásico del Norte.
Gimnasia y Tiro empató con Gimnasia de Jujuy 1-1 en una nueva edición del Clásico del Norte, disputada en el estadio Gigante del Norte / David Michel Torino, por la fecha 15 de la Zona B de la Primera Nacional. El equipo salteño estuvo abajo en el marcador por el gol de David Gallardo, pero no se rindió y encontró el empate a los 90 minutos gracias a Matías Birge, que apareció de cabeza luego de una pelota parada trabajada por el equipo de Juan Manuel Azconzábal.
El empate tuvo sabor especial para el Albo. No fue una victoria, pero sí un resultado con peso anímico y competitivo: lo consiguió ante el puntero de la zona, en un clásico intenso y después de haber estado en desventaja durante buena parte del complemento. Además, el punto le permite seguir cerca de la pelea por el Reducido, aunque también lo obliga a no descuidar la tabla baja, ya que el propio material marca que quedó a dos puntos de los puestos de descenso y a la misma distancia de ingresar a la zona de clasificación.
Para Gimnasia de Jujuy, en cambio, el empate fue un golpe. El Lobo jujeño continúa como líder de la Zona B, pero dejó escapar dos puntos importantes en el cierre del partido. El equipo de Hernán Pellerano llegó a 27 unidades y mantiene el primer puesto, aunque con una ventaja más ajustada en la cima.
El primer tiempo fue más táctico que vistoso. Gimnasia y Tiro salió con la intención de tomar la iniciativa, empujar desde la localía y hacer sentir el marco del Gigante del Norte. El Albo venía de una victoria clave ante San Martín de Tucumán y buscaba confirmar esa levantada ante el líder de la Zona B.
En ese arranque, Nicolás Rinaldi se mostró como uno de los futbolistas más activos para intentar darle claridad al equipo salteño. También fue importante Walter Montoya, que buscó manejar los tiempos, darle pausa a la circulación y encontrar pases seguros para sostener la posesión. Sin embargo, al Albo le faltó profundidad: tuvo intención, pero no siempre encontró receptores claros para finalizar las jugadas.
Gimnasia de Jujuy, por su parte, no se desesperó. El visitante jugó con la tranquilidad de quien sabe que es líder, apostó a la jerarquía de sus hombres de ataque y trató de sorprender por los costados. El equipo jujeño mostró mayor oficio para administrar algunos momentos del partido, aunque sin generar demasiados sobresaltos en el arco de Federico Cosentino durante la primera etapa.
El desarrollo fue pausado, friccionado y muy estudiado. Se jugó como suelen jugarse los clásicos: con piernas fuertes, pocas ventajas y mucho temor a cometer el error que pudiera cambiar el partido.
Si bien Gimnasia y Tiro buscó adelantarse, el Lobo jujeño empezó a encontrar caminos para incursionar en campo rival. Allí apareció la seguridad de Federico Cosentino, que transmitió confianza en el arco salteño. El arquero fue importante para sostener al equipo en los momentos en los que Gimnasia de Jujuy logró acercarse con mayor peligro.
El primer tiempo no tuvo una gran cantidad de situaciones claras. El partido se jugó lejos de los arcos durante varios pasajes y ambos equipos parecieron priorizar el orden antes que asumir riesgos innecesarios. Para Gimnasia y Tiro, el desafío era no quedar expuesto ante un rival con jugadores capaces de resolver en velocidad. Para Gimnasia de Jujuy, la prioridad era controlar el ritmo y evitar que el local creciera desde el empuje de su gente.
El 0-0 al descanso reflejó bien el trámite: mucho estudio, pocas llegadas limpias y un clásico abierto para el complemento.
El segundo tiempo tuvo otra intensidad. Gimnasia y Tiro salió decidido a golpear rápido y tuvo una acción muy clara en el arranque. Tras un envío aéreo de Walter Montoya, Manuel Guanini ensayó una pirueta dentro del área y la pelota pasó apenas por encima del travesaño. Fue una de las chances más importantes del Albo y pudo haber cambiado el desarrollo emocional del partido.
Esa jugada encendió al local, pero Gimnasia de Jujuy volvió a acomodarse. Con el correr de los minutos, el visitante recuperó presencia, empezó a imponer mejor su juego y encontró espacios para atacar por afuera.
El partido se hizo más entretenido. Los ingresos de Fabricio “Pollo” Rojas y Jonás Aguirre le dieron mayor agresividad al equipo salteño, que empezó a merodear el arco defendido por Milton Álvarez. Gimnasia y Tiro necesitaba más peso en los últimos metros, y las variantes buscaron justamente eso: darle profundidad, desborde y mayor capacidad de llegada.
A los 65 minutos llegó el primer golpe fuerte de la tarde. La jugada nació a partir de un error de cálculo de Gonzalo Soto, que no logró resolver bien un rechazo de cabeza. La pelota le quedó a Francisco Molina, quien fue hasta el fondo y envió un centro pasado. Por el segundo palo apareció David Gallardo, que definió de primera, cruzado y junto al poste, para marcar el 1-0 de Gimnasia de Jujuy.
El gol fue un premio a la lectura del visitante. Gimnasia de Jujuy no había sido arrollador, pero sí supo aprovechar el momento justo. El Lobo tuvo paciencia, atacó el espacio y castigó una desatención defensiva del Albo.
Después del 0-1, Gimnasia y Tiro fue a buscar el empate. No siempre con claridad, pero sí con decisión. El equipo de Azconzábal empezó a cargar el área, adelantó líneas y trató de aprovechar cada pelota detenida como una oportunidad.
El ingreso de jugadores frescos le dio otro ritmo al local, aunque el Lobo jujeño también pudo haber liquidado el partido. Cerca del final, Federico Paradela tuvo una chance muy clara para llevarse el triunfo a Jujuy, pero su disparo pasó cerca. Esa acción pudo sentenciar el clásico.
Y cuando parecía que Gimnasia de Jujuy se llevaba los tres puntos, apareció la jugada del desahogo salteño.
A los 90 minutos, Lautaro Montoya ejecutó un tiro libre al área, Manuel Guanini bajó la pelota y Matías Birge cabeceó al gol. Fue una acción preparada, una pelota parada trabajada, una jugada de laboratorio del cuerpo técnico del Vasco Azconzábal. El Gigante explotó: Gimnasia y Tiro rescataba un empate agónico ante el líder.
Próximo partido de Gimnasia y Tiro: visita a Atlanta en Villa Crespo
Próximo partido de Gimnasia de Jujuy: recibe a Nueva Chicago en el 23 de Agosto

