Tras la derrota en el clásico frente a Central Norte y la renuncia de Fernando Quiroz, el Albo será dirigido de manera interina por Sergio Plaza, que meterá mano en el equipo en busca de una recuperación urgente en la Primera Nacional.
El Albo recibirá este viernes a las 22, en el estadio Gigante del Norte, al Verdinegro sanjuanino por el arranque de la octava fecha de la Zona B de la Primera Nacional, con arbitraje de Daniel Zamora.
La dura derrota en el clásico salteño ante Central Norte, la segunda caída consecutiva en el campeonato, dejó secuelas profundas. Como si eso no alcanzara, un día después llegó la noticia que alteró por completo el panorama: Fernando “Teté” Quiroz presentó su renuncia como director técnico y cerró un ciclo que, pese al desenlace abrupto, había tenido momentos muy valiosos en el club.
La actualidad del Albo contrasta de manera marcada con su prometedor inicio de campeonato. El conjunto salteño había comenzado la temporada con una producción convincente: victoria ante Colegiales, triunfazo frente a Patronato en Paraná y otro festejo ante Almagro, resultados que lo posicionaron como uno de los equipos sensación de la categoría. A eso se sumó el buen momento goleador de Lautaro Gordillo, decisivo en el arranque, y una estructura que parecía consolidada bajo la conducción de Quiroz.
Sin embargo, esa solidez comenzó a resquebrajarse en las últimas fechas. Primero llegó el empate sin goles ante Temperley, en un encuentro flojo y con polémica por un gol mal anulado a la visita. Después, el equipo sufrió su primera derrota del torneo al caer 3-1 frente a Nueva Chicago en Mataderos. Y finalmente, en el partido más esperado, el golpe fue aún más duro: caída 1-0 en el clásico salteño ante Central Norte, en el Gigante del Norte.
Ese clásico dejó una imagen preocupante para Gimnasia y Tiro. El equipo entró dormido, recibió el gol de Julián López a los cinco minutos y quedó condicionado desde el arranque. Si bien mostró reacción por momentos y hasta tuvo en Joaquín Papaleo a un sostén importante con un penal atajado a Pedro Sanz, nunca logró encontrar claridad en ataque. En el segundo tiempo empujó más por obligación que por ideas, abusó de los centros y terminó chocando contra un Central Norte mejor plantado, más incisivo y más cómodo con el desarrollo. Además, el cierre fue caliente, con expulsiones y un clima de enorme tensión.
Tras esa derrota, Fernando Quiroz dio un paso al costado y sorprendió al mundo Gimnasia. Aunque el resultado del clásico funcionó como disparador mediático, el propio entrenador se encargó de aclarar que su salida no obedeció a una cuestión futbolística ni a una oferta de otro club, sino a un desgaste personal acumulado.
En sus declaraciones posteriores, Teté fue directo: explicó que ya no tenía la energía para seguir, que la exigencia del cargo le había pasado factura y que la decisión venía siendo pensada desde hacía varias semanas. También remarcó que, incluso si el equipo hubiera ganado el clásico, su resolución habría sido la misma. Lejos de cualquier conflicto interno, sostuvo que necesitaba descansar, bajar un cambio y estar con su familia.
En medio de esta coyuntura, la dirigencia decidió que Sergio Plaza, entrenador de la Primera Local del club, tome el plantel de forma interina. El exjugador del Albo, que además se retiró en la institución, estará acompañado por Adrián Cuadrado y el preparador físico Rafael Padilla. En principio, Plaza comandará al equipo en los próximos dos compromisos: el duelo ante San Martín de San Juan por el torneo y luego el cruce por Copa Argentina frente a Gimnasia de Mendoza, programado para el miércoles 15 de abril a las 14.10, con sede todavía a confirmar.
Lejos de mostrarse intimidado por el contexto, Plaza asumió el desafío con orgullo. En sus primeras declaraciones, dejó en claro que dentro del grupo hay mucha autocrítica por el momento que atraviesa el equipo, pero también ganas de revertir la situación. Ese mensaje busca recuperar el eje anímico de un plantel golpeado, pero que todavía está a tiempo de volver a prenderse en la pelea si logra reaccionar a tiempo.
Para este partido, todo indica que Sergio Plaza no apostará a una continuidad automática, sino que meterá mano en el once titular. La primera modificación importante estará en el arco: Federico Cosentino reemplazará a Joaquín Papaleo, en una decisión fuerte que busca renovar energías desde una posición clave. Cosentino ya había tenido minutos durante la temporada y cuenta con experiencia para asumir ese rol.
Otra variante se dará en defensa: Juan Galetto ingresará en el lateral derecho y eso provocará un corrimiento de Ivo Cháves hacia la mitad de la cancha. Así, Nicolás Rinaldi dejaría su lugar y arrancaría desde el banco. También habrá retoques en la zona media, donde Franco Sivetti entrará por Matías Birge. La intención parece clara: darle más aire al equipo, refrescar nombres y buscar una estructura distinta para un partido que puede ser bisagra.
De no mediar inconvenientes, la formación de Gimnasia y Tiro sería: Federico Cosentino; Juan Galetto, Manuel Guanini, Gonzalo Soto, Lautaro Montoya; Ivo Cháves, Franco Sivetti, Walter Montoya, Jonás Aguirre; Fabricio Rojas y Lautaro Gordillo.
Luego del duelo ante San Martín de San Juan, el equipo deberá enfocarse en la Copa Argentina, donde enfrentará a Gimnasia de Mendoza por los 32avos de final el 15 de abril a las 14.10. Ese compromiso también se vuelve importante para el semestre, no solo por el prestigio del torneo, sino porque una victoria lo depositaría en la siguiente ronda frente al ganador de Vélez y Deportivo Armenio.
Por eso, el interinato de Plaza no solo se juega una parada compleja en el campeonato, sino que además deberá gestionar un momento de transición con dos partidos de alto valor competitivo en pocos días.

