El Albo cayó 1-0 ante Quilmes como visitante, cortó una racha de cuatro partidos invicto y deberá recuperarse ante Deportivo Maipú.
Gimnasia y Tiro de Salta perdió 1-0 ante Quilmes en el Estadio Centenario por la fecha 18 de la Zona B de la Primera Nacional. El equipo de Juan Manuel Azconzábal dejó atrás una racha de cuatro partidos sin derrotas, sufrió la expulsión de Manuel Guanini y no logró meterse en los puestos de Reducido.
El único gol del partido lo convirtió Agustín Lavezzi, de penal, sobre el cierre del primer tiempo. El delantero del Cervecero tomó la responsabilidad desde los doce pasos y definió con un remate cruzado para vencer a Federico Cosentino, que había sido una de las figuras del Albo durante la primera etapa.
La caída cortó una seguidilla de cuatro partidos sin derrotas para Gimnasia y Tiro, que venía de una levantada importante con triunfos y empates que habían renovado la ilusión de pelear por un lugar entre los ocho mejores de la Zona B. Sin embargo, en Quilmes el equipo salteño no encontró claridad ofensiva, sufrió demasiado en defensa y terminó condicionado por la expulsión de Manuel Guanini en el segundo tiempo.
El inicio del encuentro mostró a dos equipos con mucha cautela. Gimnasia y Tiro buscó sostener el orden, presionar en sectores medios y evitar que Quilmes pudiera progresar con comodidad. El Cervecero, por su parte, intentó manejar la pelota, abrir la cancha y encontrar espacios a espaldas de los volantes visitantes.
Durante los primeros minutos, el trámite fue disputado. Ninguno de los dos logró imponer una superioridad clara, aunque Quilmes empezó a crecer con el paso del tiempo. El equipo de Leandro Gracián encontró mayor profundidad por los costados y comenzó a llevar el partido hacia el arco de Federico Cosentino.
Gimnasia tuvo una de sus pocas aproximaciones claras con una escapada de Juan Ignacio Capano por izquierda. El futbolista del Albo ganó en velocidad, encontró espacio para avanzar y terminó la acción con un remate que no llevó la potencia necesaria para complicar a Gonzalo Marinelli.
Esa jugada fue, en buena medida, una excepción dentro del desarrollo ofensivo del conjunto salteño. A Gimnasia y Tiro le costó conectar a Nicolás Rinaldi con Lautaro Gordillo, no pudo sostener asociaciones en campo rival y quedó demasiado lejos del área rival durante buena parte del encuentro.
Antes del gol, Quilmes ya había dado señales de peligro. Agustín Lavezzi tuvo una situación clara dentro del área, enganchó y sacó un remate que Federico Cosentino desvió por encima del travesaño. Más tarde, Ian Rasso probó con un disparo potente que también obligó al arquero del Albo a responder.
Cosentino fue determinante para evitar que el resultado se abriera antes. El arquero de Gimnasia y Tiro mostró seguridad, achicó bien los espacios y respondió cada vez que el Cervecero logró romper líneas.
El dominio territorial de Quilmes empezó a ser cada vez más evidente. El local manejó mejor la pelota, encontró sociedades en tres cuartos y acumuló llegadas. Gimnasia, en cambio, se fue replegando y perdió peso ofensivo.
La acción decisiva llegó cerca del final del primer tiempo. Agustín Lavezzi ingresó al área y Juan Galetto cometió infracción, según la interpretación del árbitro Javier Delbarba. El juez sancionó penal para Quilmes y el propio Lavezzi se hizo cargo de la ejecución.
El delantero definió con un remate rasante, cruzado y preciso para establecer el 1-0. El gol llegó en un momento clave: justo antes del descanso y después de varios minutos en los que Quilmes había acumulado méritos para ponerse en ventaja.
Para Gimnasia y Tiro fue un golpe duro. El equipo de Azconzábal había logrado sostener el cero gracias a Cosentino, pero no pudo llegar al entretiempo igualado. Ese tanto modificó el escenario del partido y obligó al Albo a cambiar el plan para el complemento.
En la segunda etapa, Gimnasia y Tiro adelantó sus líneas e intentó jugar más cerca del arco de Marinelli. Azconzábal movió el banco y buscó variantes para darle más recorrido y profundidad al equipo. El ingreso de Marcos Tallura por Nicolás Rinaldi fue una de las modificaciones pensadas para reacomodar al equipo y buscar mayor amplitud.
El problema fue que el Albo nunca logró construir ataques sostenidos. El equipo salteño tuvo más intención que claridad. Le costó progresar por dentro, no pudo romper por afuera y casi no generó situaciones reales de gol.
Quilmes, con la ventaja, administró mejor los tiempos. No necesitó asumir riesgos excesivos y apostó a aprovechar los espacios que dejaba Gimnasia en su búsqueda del empate. El Cervecero tuvo posibilidades para ampliar la diferencia, aunque no logró liquidar el partido.
Cuando Gimnasia y Tiro intentaba instalarse algunos metros más adelante, llegó otro golpe importante: Manuel Guanini fue expulsado por doble amarilla a los 79 minutos. La roja dejó al equipo salteño con diez jugadores y redujo todavía más sus posibilidades de reacción.
Con un hombre menos, el Albo quedó obligado a ir por el empate con más corazón que juego. Sin embargo, Quilmes defendió con orden, cerró espacios y prácticamente no sufrió en el tramo final.
La expulsión terminó siendo una síntesis de la frustración de Gimnasia y Tiro: un equipo que venía en levantada, pero que en el Centenario se encontró incómodo, impreciso y sin respuestas ofensivas suficientes.
Lo que viene para Gimnasia y Tiro
El próximo desafío de Gimnasia y Tiro será como visitante ante Deportivo Maipú. Será otra prueba importante para medir la capacidad de reacción del equipo de Azconzábal.

