Gimnasia y Tiro venció a San Martín de Tucumán por 1-0 en el Gigante del Norte, cortó una racha de 11 partidos sin ganar entre torneo y Copa Argentina, consiguió el primer triunfo del ciclo de Juan Manuel Azconzábal y salió de la zona de descenso en la Zona B de la Primera Nacional.
Gimnasia y Tiro de Salta consiguió un triunfo enorme en el Gigante del Norte. El Albo derrotó 1-0 a San Martín de Tucumán por la fecha 14 de la Zona B de la Primera Nacional y logró mucho más que tres puntos: cortó una racha de 11 partidos sin ganar entre campeonato y Copa Argentina, consiguió la primera victoria del ciclo de Juan Manuel Azconzábal y salió de la zona de descenso. El gol lo convirtió Nicolás Contín, a cinco minutos del final, en una jugada que desató el desahogo de todo el pueblo millonario.
El triunfo llegó en un momento límite. Gimnasia venía de perder 1-0 ante Atlético Rafaela, acumulaba tres derrotas consecutivas en el campeonato y no ganaba por la Primera Nacional desde el 27 de febrero, cuando había vencido a Almagro. El bajón futbolístico había sido profundo: de arrancar como uno de los equipos sensación del torneo a quedar hundido en la parte baja de la tabla.
El partido tuvo mucho más tensión que juego. Gimnasia y Tiro entendía que no podía volver a fallar en casa. San Martín de Tucumán, por su parte, llegaba como uno de los equipos fuertes de la Zona B y con intenciones de sostenerse entre los primeros puestos. Esa diferencia de presente no se notó de manera contundente en el desarrollo, porque el Albo compensó con sacrificio, orden e intensidad.
Desde el arranque, el equipo de Azconzábal intentó presionar alto, juntar líneas y evitar quedar desarmado en el retroceso. La intención fue clara: no dejar jugar cómodo al Santo, cortar sus circuitos internos y obligarlo a dividir la pelota. San Martín se paró con una estructura flexible, buscando velocidad y asociaciones con futbolistas como Santiago Briñone, Luca Arfaras y las salidas de Nahuel Gallardo por izquierda.
El trámite fue desprolijo. Hubo poco juego asociado, demasiada fricción y mucho juego aéreo. Gimnasia no brilló, pero mostró algo que venía necesitando: concentración y compromiso para sostener el partido en los momentos incómodos.
La primera aproximación clara fue para el Albo, con un remate lejano que obligó a intervenir a Darío Sand. Luego, tras un córner, el local volvió a inquietar, aunque no logró conectar con precisión dentro del área. Sobre el cierre de la etapa inicial, la más clara fue un cabezazo de Nicolás Rinaldi, que pasó muy cerca del palo derecho del arquero visitante.
En el complemento, el partido siguió sin un dominador absoluto. San Martín de Tucumán tuvo una de las situaciones más claras a los 61 minutos, cuando un centro desde la izquierda derivó en una chance para Nicolás Ferreyra, que quedó solo pero definió desviado, cerca del palo derecho de Federico Cosentino.
Ese fue un aviso grande para Gimnasia. El Albo no podía permitirse otro error en un partido tan cerrado. La memoria reciente pesaba: ante Agropecuario había estado 2-0 arriba y terminó perdiendo 3-2; ante Güemes también había dejado pasar una ventaja; contra Rafaela había merecido algo más, pero no pudo convertir. Esta vez necesitaba cortar esa dinámica negativa.
San Martín también tuvo otra oportunidad con Diego Ceballos, que quedó con una pelota favorable tras un error defensivo, pero definió muy mal cuando el arquero estaba caído y el arco parecía quedar a disposición. El Santo perdonó, y Gimnasia, que venía golpeado por tantas frustraciones, esta vez supo esperar su momento.
El partido parecía encaminarse a un empate sin goles, pero a los 85 minutos apareció la jugada que cambió todo. Un envío largo desde el fondo encontró una disputa ofensiva en la que participaron Lautaro Gordillo y Jonás Aguirre. La pelota quedó servida para Nicolás Contín, que ingresó por el centro del área y definió con potencia, clavando el balón en el ángulo derecho de Darío Sand.
Fue un gol de esos que valen por el contexto. No solo rompió el cero: rompió una racha, alivió una presión enorme y le permitió a Gimnasia volver a celebrar después de más de dos meses sin ganar. Contín apareció en el momento justo y le dio al Albo una victoria que necesitaba con urgencia.
A partir del gol, San Martín se adelantó en el campo e intentó empatar con centros y pelotazos al área. Pero Gimnasia defendió con uñas y dientes. No sobró nada. No fue una actuación brillante. Pero fue una victoria trabajada, necesaria y profundamente valiosa.
El árbitro adicionó siete minutos, y el tramo final se jugó con el corazón en la mano. El Albo resistió cada centro, cada segunda pelota y cada intento visitante. Cuando llegó el pitazo final, el Gigante del Norte explotó en un desahogo que se venía acumulando desde hacía semanas.
Para Juan Manuel Azconzábal, esta victoria tiene un valor especial. Fue su primer triunfo como entrenador de Gimnasia y Tiro desde su llegada al club. Hasta este partido, el Vasco había dirigido ocho encuentros sin poder ganar, entre Primera Nacional y Copa Argentina. El equipo había mostrado momentos de mejora, pero los resultados no aparecían.
El triunfo ante San Martín puede marcar un quiebre. El equipo no resolvió todos sus problemas, pero recuperó algo fundamental: confianza. En una categoría tan pareja como la Primera Nacional, una victoria puede cambiar la semana, el ánimo del vestuario y la lectura de la tabla.
El 1-0 ante San Martín no borra todo lo anterior, pero sí cambia el clima. Gimnasia vuelve a creer. Y eso, en una pelea por la permanencia, puede ser tan importante como el funcionamiento.

