El hombre cumplía prisión perpetua en la Unidad Carcelaria 1 de Villa Las Rosas y su muerte es investigada por el Ministerio Público Fiscal.
José “Jota” Eduardo Figueroa, condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa Mercedes Kvedaras, fue encontrado muerto este lunes en un patio interno del pabellón “F” de la Unidad Carcelaria 1 de Villa Las Rosas, en Salta.
Un interno alertó a los guardias sobre la presencia del cuerpo y Figueroa fue trasladado al hospital San Bernardo, donde se constató su muerte cerca de las 19. La autopsia médico-legal realizada este martes estableció de manera preliminar que falleció por asfixia por ahorcamiento, en línea con la principal hipótesis de la investigación: un suicidio.
Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal continuará con las medidas para determinar si existió alguna negligencia o responsabilidad vinculada con el cuidado del detenido. El fiscal Daniel Espilocín, titular de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas N° 2, intervino desde el inicio y dio participación al Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).
La investigación incluyó el análisis de las cámaras de seguridad de la penitenciaría, la toma de testimonios y el traslado del cuerpo al Servicio de Tanatología Forense. Los peritos determinaron que las marcas en el cuello fueron provocadas por una soga confeccionada con vendas.
La condena por el femicidio de Mercedes Kvedaras
Figueroa había sido condenado por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido el 4 de agosto de 2023 en la vivienda que ambos compartían en el barrio privado El Tipal. La mujer tenía 37 años y la autopsia estableció que murió por asfixia mecánica mixta, producto de estrangulamiento y sofocación manual.
El Tribunal integrado por Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans lo condenó por unanimidad como coautor del homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. La sentencia todavía no se encontraba firme.
Antes de conocer el veredicto, Figueroa tuvo la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras en el juicio. Entre lágrimas, manifestó: “Hice mucho daño. Vivo el dolor todos los días en carne propia”. También afirmó que rezaba por la familia Kvedaras y por sus hijos: “Rezo por esas tres personitas”. Finalmente, expresó: “Me quedé con lo lindo. De aquí en más todo es pérdida”.
Su abogado, Juan Casabella Dávalos, había presentado un recurso ante el Tribunal de Impugnación para solicitar una recalificación del hecho como emoción violenta u homicidio preterintencional y cuestionar la aplicación del agravante por violencia de género.

