Fue por décadas una de las figuras más queridas por el gran público, que lo convirtió en uno de sus preferidos gracias a sus éxitos televisivos
Alberto Martín murió a los 81 años después de sobrellevar una larga y penosa enfermedad, que se agravó hasta lo irreversible en los últimos días. Tuvo que rendirse a esas complicaciones de salud y cerrar antes de lo que hubiese querido una extensa carrera actoral que siempre encontró, desde un reconocimiento permanente y un afecto sincero, el favor del público más inclinado a las expresiones más populares de las artes escénicas.
Luis Alberto Di Feo, más conocido como Alberto Martín, nació el 8 de mayo de 1944 en San Martín, Buenos Aires. Desde niño mostró un fuerte interés por el arte: con apenas seis años debutó en el cine en La muerte está mintiendo (1950), dando inicio a una carrera que se extendería por más de siete décadas.
En su juventud vivía en José León Suárez junto a sus padres y dos hermanas, cuando decidió participar de un concurso de belleza organizado por Dolores Pardo de Domínguez, referente de publicaciones como Vosotras, Anahí y Suspiros. Ganó el certamen junto a la modelo Marta Cerain, y el premio -un contrato de seis meses para realizar fotonovelas- lo introdujo de lleno en el mundo artístico. Su imagen juvenil e impactante lo llevó a trabajar en Fotovisión, una producción del diario El País de Montevideo que se publicaba cada domingo en la página central.
Impulsado por esas primeras oportunidades, estudió actuación con la prestigiosa maestra austríaca Hedy Crilla y poco después apareció en su primer bolo televisivo en Canal 7, compartiendo espacio con figuras como Raúl Rossi, Leonardo Favio, Emilio Guevara y Rodolfo Ranni.
En los años siguientes llegarían la popularidad masiva y los éxitos románticos, como Me llaman gorrión, junto a actrices emblemáticas como Beatriz Taibo, Nora Cárpena y Leonor Benedetto. También conquistó al público con sus papeles de padre en ficciones protagonizadas por Lorena Paola, Andrea del Boca y Natalia Oreiro.
Hijo de un albañil, a los 27 años pudo comprarle la casa a sus padres gracias al apoyo de Luis Sandrini, con quien trabajaba en La valija. El maestro lo aconsejó además mudarse con su familia a Martínez, buscando mejores oportunidades.
Durante las décadas del ’60, ’70 y ’80 se convirtió en un rostro habitual de la televisión argentina, con participaciones en programas como Su comedia favorita (1965), Gutierritos (1975) y Los hijos de López (1979-1980). Paralelamente trabajó en cine, en títulos como Yo, el mejor (1977), Brigada en acción (1977) y ¡Qué linda es mi familia! (1980).
El teatro también lo tuvo como protagonista, brillando en comedias y dramas por igual con obras como Fantástica, La jaula de las locas y Mi querido Mr. New York. Además de actor, fue conductor televisivo y pionero en programas de entrevistas y de cocina. Hincha fervoroso de Racing Club, Alberto Martín dejó una huella imborrable en el espectáculo argentino.

