En el estadio Claudio Chiqui Tapia, el equipo de Núñez se impuso 1-0 gracias a un cabezazo de Gonzalo Montiel, en un debut que dejó señales de solidez y ambición.
Desde el arranque, el Millonario intentó tomar el control de la pelota y el ritmo del juego, mientras Barracas eligió replegarse y esperar. La primera parte mostró un desarrollo disputado, con el local intentando incomodar desde el orden defensivo y River buscando profundidad con movilidad y remates desde media distancia. Aun sin abrir el marcador, la sensación fue que el visitante estaba más cerca.
En esa etapa inicial, River generó las situaciones más claras y sostuvo su dominio territorial. Juan Fernando Quintero probó con un disparo desde afuera que exigió al arquero Marcelo Miño, mientras que Sebastián Driussi también tuvo una oportunidad de volea que obligó a una respuesta determinante. Incluso Montiel avisó con un cabezazo que pasó cerca del ángulo, anticipando que el camino del gol podía estar en el juego aéreo.
El gol preparado y la polémica que dejó dudas en el área del Guapo
Antes del descanso, una acción encendió la discusión y dejó a River reclamando. A los 18 minutos, un remate de Fausto Vera con destino de gol impactó en la mano de Gastón Campi, que cerró en la línea, pero el árbitro Nicolás Ramírez no sancionó penal y el VAR tampoco lo llamó. La jugada generó polémica por la interpretación, en un partido cerrado donde un fallo podía modificar por completo el desarrollo.
Con el 0-0 parcial, el complemento mantuvo el mismo guion, aunque con más espacios y tensión. Barracas intentó animarse en los primeros minutos y tuvo una aproximación que obligó a una buena respuesta del arquero Santiago Beltrán, quien reemplazó a Franco Armani en el debut. River, sin perder la calma, retomó el control y siguió insistiendo hasta encontrar el quiebre que tanto buscaba.
El gol llegó a los 13 minutos del segundo tiempo y fue una síntesis de planificación y oportunismo. Tras una pelota preparada, Gonzalo Montiel ganó de cabeza y marcó el 1-0 que terminaría siendo definitivo. El lateral apareció como sorpresa en el área, conectó con precisión y desató el festejo visitante, confirmando que River había encontrado la llave para romper una defensa cerrada.
Un cierre con tensión, chances claras y un River que sostuvo la ventaja con oficio
Con el resultado a favor, River tuvo oportunidades para liquidarlo, pero no logró estirar la diferencia. Maximiliano Salas se perdió el segundo con una definición alta en el borde del área chica, mientras que en una secuencia de ida y vuelta también hubo una chance clara para Barracas tras una buena jugada de Enzo Taborda. En la réplica, Driussi tuvo el 2-0, pero el partido se mantuvo abierto hasta el final.
El tramo final se jugó con nerviosismo y con un tránsito intenso, típico de un estreno donde nadie quiere regalar nada. Barracas buscó el empate empujando con más voluntad que claridad, mientras River defendió con concentración y aprovechó los espacios para lastimar de contra. En ese contexto, aparecieron las amonestaciones y los cambios para sostener energía, con ajustes tácticos que apuntaron a cuidar el resultado.
Más allá del 1-0, River se llevó del estadio Claudio Chiqui Tapia algo más importante que los tres puntos: la confirmación de que fue superior y que supo resolver un partido incómodo con una jugada específica. Con Viña, Moreno y Vera como titulares, el equipo mostró orden, paciencia y determinación para empezar el Apertura 2026 con una sonrisa, sin sobreactuar pero dejando en claro su intención de pelear arriba.
