Gimnasia y Tiro volvió a mostrar una imagen preocupante en la Primera Nacional: perdió 2-1 ante Tristán Suárez en el estadio 20 de Octubre, no logra cortar la mala racha y llega golpeado a una semana clave con Copa Argentina en el horizonte.
Gimnasia y Tiro de Salta volvió a tropezar en la Primera Nacional y su presente empieza a generar preocupación. El equipo dirigido por Juan Manuel Azconzábal perdió 2-1 ante Tristán Suárez en el estadio 20 de Octubre, por la fecha 11 de la Zona B, y sumó una nueva frustración en un campeonato que había comenzado con ilusión, pero que con el correr de las jornadas se transformó en una cadena de dudas, lesiones, bajo rendimiento y resultados adversos.
El Albo no pudo sostenerse ante un rival que atraviesa una realidad completamente distinta. Tristán Suárez volvió a hacerse fuerte en Ezeiza, llegó a 30 partidos sin perder como local y se mantiene en los puestos altos de la Zona B. Según el reporte del partido, el Lechero quedó segundo con 20 puntos, mientras que Gimnasia y Tiro terminó la jornada en la undécima posición con 12 unidades.
La derrota dejó una sensación conocida: Gimnasia compitió por momentos, encontró el empate parcial, pero volvió a pagar caro sus errores y terminó sin respuestas futbolísticas para rescatar al menos un punto. Maximiliano Álvarez abrió el marcador a los 17 minutos del primer tiempo, Nicolás Rinaldi igualó para el Albo y Jonathan Berón, en el complemento, marcó el 2-1 definitivo para Tristán Suárez.
El inicio del partido mostró a Tristán Suárez más decidido, con mayor claridad para atacar y con una postura agresiva para jugar en campo rival. A los pocos minutos, Alejandro Molina ya había avisado con un remate cruzado que pasó cerca del palo. Gimnasia, en cambio, arrancó incómodo, sin fluidez en el mediocampo y con demasiada dependencia del pelotazo como recurso ofensivo.
A los 17 minutos llegó el primer golpe. Un centro desde la derecha parecía controlable para Joaquín Papaleo, pero el arquero no pudo retener la pelota y Maximiliano Álvarez aprovechó el rebote para empujarla al gol. Fue una jugada que resumió parte del momento albo: desconcentración, fragilidad y una nueva obligación de correr desde atrás en el resultado.
Gimnasia intentó reaccionar, aunque sin demasiada elaboración. La pelota parada volvió a aparecer como una de sus herramientas más confiables. A los 35 minutos, Nicolás Rinaldi capturó una pelota dentro del área, luego de una acción aérea, y estableció el 1-1 parcial. El empate le dio algo de aire al conjunto salteño, pero no alcanzó para modificar de fondo el desarrollo.
En el segundo tiempo, Tristán Suárez recuperó protagonismo y volvió a golpear en un momento clave. Gimnasia no logró construir sociedades, le costó salir con claridad y volvió a mostrar dificultades para sostener el partido desde lo futbolístico. A los 28 minutos del complemento, Jonathan Berón apareció en el área y definió para marcar el 2-1 que terminó siendo definitivo.
Desde allí, el equipo salteño fue más empuje que juego. Buscó con centros, pelotas largas y acciones aisladas, pero no encontró los caminos para inquietar seriamente al arquero Nicolás Sumavil. Tristán Suárez, por su parte, manejó la ventaja con orden, cerró espacios y sostuvo un triunfo clave para seguir prendido arriba.
La imagen final volvió a ser preocupante para Gimnasia y Tiro: un equipo sin claridad, con poca generación ofensiva, con problemas para defender momentos puntuales y con una caída anímica evidente. La derrota no solo duele por el resultado, sino por el contexto en el que llega.
La derrota llega en un momento especialmente delicado. Gimnasia y Tiro deberá cambiar rápido el chip porque tiene por delante el duelo ante Vélez por la Copa Argentina, un partido de enorme exigencia y vidriera nacional. Luego, deberá volver a poner el foco en la Primera Nacional, donde necesita cortar la mala racha cuanto antes.
El equipo quedó en una zona incómoda: todavía no está lejos de los puestos de clasificación, pero tampoco puede descuidarse de la parte baja. Esa dualidad obliga a reaccionar con urgencia. La campaña todavía tiene recorrido, pero el presente marca una señal de alerta.

